Desilusión.
Esa es la palabra.
Ambos teníamos muchas esperanzas en esta entrevista, habíamos llenado el cántaro para que, tristemente, el cántaro se rompiese...
Desde el principio las cosas no fueron como se esperaba, y a medida que el tiempo pasaba, iban a peor.
No es una entrevista que queramos volver a recordar, pero si es una entrevista de la que podemos aprender.
Fastidia encontrarte en la situación de estar vendiendote, tanto personal como profesionalmente, a una persona que puede cambiar tu vida. Y que te tengas que morder la lengua para no responder a sus impertinencias y a su falta de educación.
No estamos enfadados por que no hayamos obtenido el puesto por no valer profesionalmente.
Estamos enfadados por que vas a una entrevista de trabajo para prestar tus servicios y tu vida por una empresa, y que el señor de RRHH con la "prfesionalidad" que le caracterizaba, trate a la gente de esa manera.
Ahora con la sensación de haber bajado de la nube de "sopetón", seguimos con nuestro plan.
Proximo destino: Día 11 de Diciembre vamos a Madrid para seguir con la busqueda.
Ahora pasaremos el puente con nuestras familias y amigos.

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